Los ilusionistas I

Atrapaletras

El acto de leer y de escribir, escaso por algunas épocas, esquivo para algunas personas y apasionante para otras más. Un deseo constante por expresar y dejarse llevar por la imaginación en medio de los relatos, de las aventuras, queriendo ir más allá de lo que la misma cotidianidad permite. Una puerta que se abre para quienes se atrevan a contagiarse de ideas nuevas.

Es así como un grupo de estudiantes y profesores del IPARM [1] durante varios años han venido trabajando en un proyecto que condensa las ideas y escritos de l@s estudiantes de todos los grados del colegio, la revista ATRAPALETRAS. Esta revista, que cuenta con el apoyo de la Universidad Nacional, se distribuye de manera impresa y gratuita a toda la comunidad del IPARM, y allí pueden participar libremente quienes quieran compartir historias, cuentos, poemas, dibujos, entre otros.

“Con narices rojas, malabareando letras y con los trucos de los ilusionistas hemos traído de entre los muertos la revista que sostiene entre sus manos, que más allá de ser una simple recopilación de textos representa nuestros esfuerzos por adentrarnos en el mundo de la escritura, hacer parte de él, y verle como lo que es, un fin en sí misma.”

Juan Manuel Vásquez Martínez
David Andrés Beltrán Caraballo
Estudiantes grado once – Directores Revista

En esta primera entrega me permito compartir a continuación algunos de esos escritos.

Imagen tomada de la revista

Imagen tomada de la revista

Juana Ruiz – Transición

Te veo

Todos los días te veo
en el salón, en el corredor
sin que te des cuenta,
a veces nuestras miradas se cruzan
y sin darte cuenta,
voleto mi cabeza
y te sigo mirando.

Un día, estando en mi jardín
una rosa roja vi
y al instante me acordé de ti,
tan suave y delicada
y cada día que te veo
en lo primero que pienso
es en el día en que te conocí.

Jonathan Daniel Muñoz Rodríguez – Octavo

Un corazón con sensatez

Cuando te vi por primera vez,
mi corazón empezó a latir.
Comprendí que desde aquella vez
cada vez que te veo comienzo a sonreír.

Y aunque mi timidez
no permita expŕesarte mi bello sentir,
mi corazón aguarda con gran sensatez
el día que quieras a mi lado vivir.

Quisiera siempre poder tenerte
y nunca jamás separarnos,
para que perdure este amor por siempre.

Y más allá de la muerte:
¡En el infinito!
amarnos cada vez más y más, para siempre.

Nicolás Tobías Tique Gordillo – Noveno

El campesino surrealista

El campesino surrealista se levantaba cada día de su aburrida vida a las 4.30 a.m., para ponerse su ropa de trabajo, tomar una taza de café, tomar su pala-pico y salir de su cabaña para ir a trabajar. Cada vez que salía de su casa, suspiraba tristemente, porque sabía que iba a tener que lidiar con la monotonía.

Casi siempre que estaba a mitad de camino, el campesino volteaba su cabeza a la derecha, y veía una casa con las ventanas cerradas, pero este día fue diferente, pues las ventanas estaban abiertas. Esto hizo que el campesino parara su marcha, cosa que nunca hacía, y dispusiera sus sentidos a admirar una obra de arte, como las que había en casa de su amo, pero después de observarla por mucho tiempo se dio cuenta de que debía tratarse de magia, porque mientras observaba que había una mujer cabizbaja, al mismo tiempo había una luz en la pintura que daba la impresión de que esta se tratara de un rostro de perfil. También se dio cuenta de que eran las 6:40 a.m. y que debía ir a prisa a trabajar la tierra.

La imagen desaparece - Salvador Dalí. Tomada de

La imagen desaparece – Salvador Dalí. [2]

Cuando salió de su trabajo a eso de las 7:00 p.m., le dijo a dos de sus compañeros que lo acompañaran a observar la pintura mágica. Cuando sus compañeros la vieron, hubo discordia, pues uno afirmaba que era una muchacha cabizbaja y el otro, que se trataba de un hidalgo de perfil. Una vez que el argumento terminó en maldiciones, los hombres partieron a su casa, el campesino surrealista se dio una respuesta sobre que era en realidad lo que esa pintura quería transmitir. Se dijo a sí mismo, que lo que la pintura quería era que su cerebro no estuviera siempre de acuerdo con cualquier cosa que escuchaba, y que debía formar su propio pensamiento.

Cuando se levantó al siguiente día, fue a su trabajo y renunció, y decidió comenzar su vida como pintor surrealista.

Oscar Andrés Prada Moreno – Décimo
Notas al pie
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5 respuestas a Los ilusionistas I

  1. Lau este el post que más me gusta, que lindo compartir todas esas experiencias educativas, y promover el amor por la lectura y la escritura. Hermosos textos de pequeños soñadores 🙂

    • Laura C. dijo:

      Gracias Lili =) Son experiencias muy lindas, en el cole hay muchas cosas chveres que quiero empezar a compartir y bueno, se vienen otras ms con el cuento de robtica, as que sern muchas ms cosas. Estos nios, nias y adolescentes son super pil@s =). Abrazos!

  2. Hola Laura soy Pati Razo de los REA te mando un fuerte abrazo y los mejores deseos para este año que comienza, como siempre mi admiración por todo el amor que le pones a tu trabajo .
    Felices fiestas!!!

  3. Pingback: El campesino surrealista (Microrelato)

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