Los ilusionistas II

Atrapaletras

Continuando con el trabajo de Atrapaletras, en esta segunda y última entrega comparto algunos otros textos. Mucho arte, mucha creatividad y mucha iniciativa, un largo y bello camino por recorrer.


Las consecuencias de un loco amor

Los espíritus se encuentran en el universo para crear la total armonía del mundo, se encuentran pero no se mezclan. ¿Cómo hacen dos enamorados para bailar su tonada sin poderse mezclar?

El mar y la tierra se buscan, se hallan, se gustan, se aman pero viven con el karma de no poderse unir en una sola esencia, pasan los días viéndose, tocándose pero la tentación de estar juntos es su constante tormento.

En el principio de los tiempos dos amantes se encontraban se juntaban y se besaban, andaban juntos todo el tiempo, sin miedo a nada porque su amor los protegía y los complementaba. Pero un día los dos se cansaron de la monotonía de estar siempre en el mismo lugar, a pesar de que los dos eran infinitos, el planeta no les pareció suficiente y decidieron huir, querían viajar, encontrar mundos nuevos, mezclarse en cada lugar existente. La tierra y el mar decidieron marcharse. Pero sin ellos se rompería la armonía del mundo. Todo dejaría de ser como se conocía, pero a ellos eso no les importó y planearon la fuga.

Todo estaba listo, la fecha del eclipse de luna sería el gran acontecimiento, se fugarían aprovechando que el dios universo estaría ocupado planeando todo el evento para sorprender a todos los espíritus. Así se hizo, se fugaron juntos, eran felices, se sentían completos y creían que nunca nadie los encontraría, pero fue el viento quien notó su ausencia al no tener a nadie con quien poder crear olas. Este espíritu esparció el rumor de la fuga por todos los rincones del plantea hasta que el universo se enteró y los buscó durante un tiempo hasta que los encontró escondidos en un planeta lejano.

El mar y la tierra fueron castigados eternamente por causar el desequilibrio del mundo y tuvieron que pagar con el peor de los castigos: amarse infinitamente sin poder mezclarse pero siempre juntos para que les fuera imposible olvidarse.

Camila Andrea Aponte Rincón – Décimo

Historias irreales de ayer y hoy

Todos corríamos, tocaba escapar pues la base espacial acababa de destruirse, tocaba entrar a las naves e irnos lo más rápido posible, fue un escape muy violento pero alcanzamos a salvarnos Juanito, Manuela y yo; de pronto Juanito gritó y yo pensé que su nave se había estrellado… –¿Estás bien? Le preguntó un niño altísimo y con pelos en la cara, pero Juanito no respondía, Manuela y yo lo llevamos a la enfermería y le preguntamos: –¿Qué te pasó Juanito? –Estaba escapando cuando de repente me pegaron un balonazo, respondió Juanito.

Sonó la campana y todos corrieron a sus salones. Era una mañana muy bonita, no había nubes que taparan el sol y el pasto brillaba con un verde vivo, la profesora se veía muy estresada, al parecer siempre que explica un tema nuevo se estresa con nosotros…, pero esta vez yo era el que estaba perdido, eso de multiplicar estaba de locos, me gustaba más cuando la profesora solamente nos dejaba problemas de sumas y restas o por supuesto salir a jugar al parque…

“Nacer, crecer, ir al colegio, ir a la universidad, trabajarm casarse, tener hijos, seguir trabajando para que los hijos puedan ir al colegio, para que puedan asistir a una universidad, y así poder conseguir un buen trabajo…”

…–Profesora, pero ¿cuál es el fin? Preguntaba Juanito. –Es muy sencillo Juanito, para vivir necesitas comer y una vivienda, pero eso no es gratis, toca pagarlo y por eso te toca trabajar y ganar dinero, por eso estás en el colegio, y si me dejas ahora continuaré con la clase, respondió la profesora muy engreída. –¡Profe, profe! ¿Y por qué vivimos? ¿Dónde está el centro del universo? –No más preguntas por hoy Juanito.

Mientras tanto en otro mundo…

–¿Y qué? ¿Cómo estuvo el exámen de matemáticas? –Estivo horrible, solamente pude hacer un punto. En ese momento pasó un niño llorando. –Pobrecito. –¡Quién lo manda a jugar justo detrás de la cancha de fútbol! –Bueno sí, además ¿Cómo pueden jugar entre ese montón de basura y sillas dañadas? –No sé, esos niños de la nueva generación son como todos extraños.

Mientras tanto…

–Entonces Juanito ¿Qué quieres ser cuando grande? –Yo, profesora… yo quiero ser rico.

Cengiz Han Yildiz Spinel – Undécimo

Quisiera compartir más, pero es una revista con muchos y valiosos escritos y no terminaría. Espero haya sido de su agrado.

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