¿Para qué el cine en nuestro contexto?

Hace pocos días fui a cine a ver una película recomendada por tener un “director bueno”, (Víctor Gaviria) “La mujer del Animal“. En mi vida he visto como de todo, películas muy muy buenas y otras que salía pensando en cómo había perdido mi platica; también he evitado invertirle a algunas tipo “Se armó la gorda” y así, porque me parece bastante mal cine, una perdedera de tiempo.

Y he visto películas bastante duras, con un contenido que en el mismo cinema daban ganas de llorar, que me dejaban pensando y pensando en la situación, esas que valen la pena ver. Pero, lamentablemente, la de esta ocasión pudo llevarme al borde de la indignación, de la rabia, de querer salirme del cinema (iba acompañada así que me aguanté un poquitín), y simplemente no puedo dejar la oportunidad de quejarme y de no recomendar dicha película.

Para el director es muy normal que se generen sentimientos por el estilo, que eso era lo que buscaba, pero si bien yo no soy una crítica de cine experta ni nada por el estilo, sí sé en dónde vivo y conozco mi contexto. Para cualquiera que al menos vea las noticias amañadas de nuestra televisión, o lea periódicos, o en el mejor de los casos lea libros, sabrá del tipo de violencia que hemos vivido en Colombia, por décadas; sabrá de violaciones, de golpes, de muertes, de secuestros, de aberraciones.

Siendo así, teniendo la historia que tenemos, pregunto ¿qué necesidad hay que crear una película llena de violencia explícita? ¿qué necesidad de repetir una y otra y otra (y otra, sí) vez el mismo tipo de violencia que en este caso era hacia la mujer? ¿qué necesidad de presentar en un medio de comunicación que se presta para mucho más casos que no son desconocidos para los colombianos? y sobre todo ¿qué necesidad de repetir la violencia y de no generar ningún tipo de propuesta?

Una cosa es la crónica, el testimonio, el documental, pero otra es una decadencia en la violencia. La escena se repite: violación, golpes, golpes, violación, golpes, gritos, asesinato, violación, golpes, y así. ¿Y en qué termina? en absolutamente nada más vago, mediocre y violento: otra muerte.

Y claro, no se trata de hacer películas de fantasía y tapar lo que pasa en el país, no, pero llegar al cine con un trabajo tan “más de lo mismo”, como que no. De tantas escenas iguales, hubo momentos en los que prefería mirar al piso, ya daba rabia que fuera lo mismo, y lo mismo es “maltrato a la mujer”. Al menos hubiera esperado yo que el final fuera esperanzador, pero no.

Otras épocas eran en “La vendedora de rosas”, pero hoy en día, han pasado muchas cosas, se esperan otro tipo de propuestas. En definitiva, decepcionante, indignante, y otra “perdí, de la forma más brutal, mi platica”.

Una película para conmemorar el día y mes de la mujer “trabajadora y luchadora”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cultura Libre, Libros y cine y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s